sábado, 30 de mayo de 2009

El teatro: uno de los sueños en los que el hombre puede ser libre (CRÓNICA)

El Palacio de Cristal del Itchimbía fue el escenario para la presentación de la obra "La quiero a morir" bajo la dirección de Martha Ormaza.


La oscura y fría noche del 29 de mayo del 2009, se aclaraba gracias a las no tan brillantes luces del interior del Palacio de Cristal. Unas 80 personas aguardaban ansiosas para que la obra "La quiero a morir" inicie. De un momento a otro, las luces se apagaron, y un grupo de hombres y mujeres vestidos con trajes oscuros como el ébano entonaban un canto triste y un tanto fantasmagórico. "Fuego, fuego" decían; y las voces femeninas cantaban suavemente "libertad". El escenario estaba cubierto por una crinolina que cubría sutilmente la actuación realizada por los protagonistas principales de esta obra.
Un soldado pone en escena la lucha a la que se enfrenta constantemnte por encontrar la libertad; la misma que es representada por un personaje femenino. En repetidas veces aparecieron elementos como el ajedrez, las cartas, los dados y demás juegos de azar. Lo que parecía darle a la obra un toque extraño y místico, que hacía que el público trate de indagar aun más en la temática de la obra. "No podemos dejar de ver a la libertad como una aspiración principal en nuestra vida"; manifiesta Martha Ormaza, protagonista de la obra. Un vestido blanco contrastaba con el rojizo cabello de Martha, y la historia detrás de este es fascinante. Hace tiempo, su hermana engañó a su padre manifestando que se había casado por la iglesia (cosa que jamás sucedió), el vestido permaneció nuevo todo el tiempo y Martha soñó una noche con él, llegando a la conclusión de que era ese el vestido perfecto para la obra.La reconocida actriz del grupo "Las Marujitas" actuó junto con Juan Carlos Gatto (quien interpretó al soldado)y manifestó que "la preparación del personaje fue muy complicada". Las luces, el contraste, y la sobriedad de la decoración del escenario hacían juego y contrastaban con la incesante búsqueda de la libertad que se puso en manifiesto en la obra. Al fin de la interpretación, la incertidumbre aparecía en los rostros de muchos de los asistentes. "Es una obra compleja pero maravillosa", dice Fabián, uno de los asistentes. Por otro lado, Gustavo Silva, no tarda en transmitir lo sorpresivo que le resultó encontrar a Ormaza en una obra que no es cómica.

Seguro que, como Whitman manifestó "Solo en sueños es libre el hombre", y la dirección de esta obra de teatro es para Martha Ormaza uno de sus sueños. Y la libertad es alcanzada solamente con el empeño de las personas, seguro para muchos será cuestión de suerte; y para otros, cuestión de solamente "quererla a morir".

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