
Desde hace ya bastante tiempo que había escuchado acerca de una conocida mujer cuyo oficio consiste en leer el Tarot. Parece, a veces, que en la ciudad de Quito las situaciones de esta índole aun constituyen una especie de tabú.
Un día, luego de una larga plática acerca de el polémico tema, llegamos con un grupo de amigas al lugar donde trabaja la supuesta "bruja". El camino de ida a Guápulo es bastante peculiar, con grandes curvas y estrechas calles adoquinadas parece quet pretende que, quien las transita, se transporte a otro tiempo y a un lugar completamente distinto a la ciudad de Quito.
Los nervios podían hacer una jugada peligrosa, puesto que sería la primera vez que nos enfrentaríamos a un hecho de tal naturaleza.
A lo lejos, luego de la segunda curva de la carretera, se veía al fondo una puerta azul de garage.
La duda nos acechaba, así que preferimos cerciorarnos. Fue así cómo entramos a un local ubicado al costado izquierdo del extraño lugar (visto de frente). En el local vendían lámparas, álbumes de fotos y algunos otros objetos de corte rústico. El nombre del local era "Rayuela", cosa que me sorprendió, pues parecía hacerle juego a lo que estaríamos a punto de vivir: un juego incierto y, hasta cierto punto, de azar.
Nos dirigimos hacia el lugar aledaño al almacén y luego de atravesar la puerta de garage nos sentíamos un tanto extrañas. Subimos unas estrechas gradas y nos encontramos con una puerta ancha pero un poco baja. Estábamos un poco emocionadas pero la emoción no duró mucho. Una de las chicas que salía del lugar (coincidentemente amiga mía), nos manifestó que la mujer atendería solamente hasta las 15:00.
Tuvimos que regresar por las mismas gradas angostas y no tardamos en fijar fecha para visitarla de nuevo. Esta vez; no pudimos satisfacer nuestra curiosidad, esperamos que otro día, esto sí suceda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario